No creo en los programas universales «para todos». La condición física, el nivel de energía, la alimentación, la calidad del sueño, la recuperación y la carga de trabajo se influyen constantemente entre sí, por lo que analizarlos de forma aislada no siempre resulta eficaz.
No intento obligar a una persona a reorganizar por completo su vida en torno al entrenamiento o a un régimen perfecto. Al contrario: adapto el sistema a sus objetivos, su nivel de preparación, su agenda profesional, sus viajes y sus posibilidades reales.
En mi trabajo sigo varios principios:
Personalización. No utilizo las mismas soluciones para personas diferentes. Las recomendaciones se construyen en torno a un objetivo concreto, la situación inicial y el estilo de vida de cada persona.
Aplicabilidad. Cualquier solución debe funcionar no solo en teoría. Si no puede aplicarse en una jornada laboral normal, durante un viaje o en la vida cotidiana, es necesario modificarla.
Análisis. No evalúo un único indicador, sino la evolución general y la relación entre alimentación, actividad física, entrenamiento y recuperación.
Progresión. No es necesario cambiarlo todo al mismo tiempo. Primero identifico los factores que tienen mayor impacto en cada situación concreta.
Comprensión. Para mí es importante que la persona entienda la lógica de las recomendaciones y, con el tiempo, aprenda a orientarse mejor en su propio proceso de entrenamiento, alimentación y recuperación.
No creo en los programas universales «para todos». La condición física, el nivel de energía, la alimentación, la calidad del sueño, la recuperación y la carga de trabajo se influyen constantemente entre sí, por lo que analizarlos de forma aislada no siempre resulta eficaz.
No intento obligar a una persona a reorganizar por completo su vida en torno al entrenamiento o a un régimen perfecto. Al contrario: adapto el sistema a sus objetivos, su nivel de preparación, su agenda profesional, sus viajes y sus posibilidades reales.
En mi trabajo sigo varios principios:
Personalización. No utilizo las mismas soluciones para personas diferentes. Las recomendaciones se construyen en torno a un objetivo concreto, la situación inicial y el estilo de vida de cada persona.
Aplicabilidad. Cualquier solución debe funcionar no solo en teoría. Si no puede aplicarse en una jornada laboral normal, durante un viaje o en la vida cotidiana, es necesario modificarla.
Análisis. No evalúo un único indicador, sino la evolución general y la relación entre alimentación, actividad física, entrenamiento y recuperación.
Progresión. No es necesario cambiarlo todo al mismo tiempo. Primero identifico los factores que tienen mayor impacto en cada situación concreta.
Comprensión. Para mí es importante que la persona entienda la lógica de las recomendaciones y, con el tiempo, aprenda a orientarse mejor en su propio proceso de entrenamiento, alimentación y recuperación.